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Con un cinco me conformo

LecturaAbro la puerta para entrar por primera vez al aula y en ese preciso instante vislumbro todo un paisaje desconocido. Ahí están los alumnos, los llamados estudiantes porque se les presupone que ese va a ser su oficio durante ese periodo, estudiar. Personas, cada una con su biografía, historias y pensamientos. Ahí están, sentados frente a la profesora a la que miran expectantes a que empiece la primera de muchas de las funciones que se sucederán durante las clases. Cruzar ese umbral es un momento sagrado porque a partir de ese momento se establece un vínculo para toda la vida. Me convierto en vuestra profesora y eso nos deja una huella. Ese ritual forma parte de mi experiencia desde hace muchos –nunca demasiados- años. Llega el final de curso y se produce un grito unánime: ‘con un cinco me conformo’.

Pero volvamos al primer día de clase. Nos miramos y envueltos en una extraña sensación, por novedosa, generamos un ambiente entre personas desconocidas. Hay ambientes diferentes en cada clase, porque en cada grupo, hay personas diferentes, cada una con sus cualidades e intereses, generando un microclima. También la profesora se transforma en cada clase para, con naturalidad, aprovechar cada situación de aprendizaje a partir de los distintos contextos, así por ejemplo en un curso nos conocimos a través del  arte, en otro escuchando a vuestros abuelos hablando de su educación y en otro compartiendo tertulias pedagógicas. Qué importante es descubrir el don de la oportunidad para saber hacer-nos preguntas que tengan una razón de ser y estar prontos a la escucha. Es evidente que solo con una comunicación afectiva y eficaz surgen procesos educativos.

Pero si he de detenerme en algo de este curso subrayo dos aspectos: la paciencia y el error,  ser paciente y aprender de los errores. Tened al menos la misma paciencia con los demás que la que han tenido contigo, eso puede ser un buen termómetro para darnos cuenta que el tiempo es breve pero la eternidad infinita, al igual que la paciencia debe serlo.

Por otro lado es importante reconocer los errores. Poner una calificación es un acto académico puntual concretado en el tiempo, pero los contornos del aprendizaje se difuminan mucho más y son experiencias que se expanden en el espacio.  Saber conducir no significa que no se te vaya a calar el coche, pues igual nos sucede con todos los saberes teóricos y prácticos. Los errores están ahí para ser detectados y corregidos. Aprender de ellos requiere ejercitar una y otra vez unas actividades precisas para la consecución de una tarea final. El trabajo bien hecho nos permite reconocer en qué hemos avanzado y cómo hemos comprendido, es decir hablamos de experiencias de aprendizaje que siempre son personales e intransferibles.

En definitiva, el tiempo siempre pone en marcha procesos que permitan asimilar nuevos conceptos, lógicas y perspectivas en el ámbito del conocimiento. Descubrir el quicio entre teoría y práctica de la enseñanza se asemeja a una batalla campal en que sentimos ahogarnos como si de un naufragio se tratara, algo parecido a un naufragio conceptual y existencial. Pero tenemos la certeza de que no nos vamos a hundir. La vida no es un concepto, es la realidad y hay evidencias que no caben en un examen.

No os confirméis con un cinco. La mediocridad, como tierras movedizas, te traga y entonces quizás ya sea demasiado tarde para darte cuenta de todo lo que sabías.

Isabel Rodríguez

Imagen tomada por María Isabel Medina en el ‘Lavadero de la placeta de la Puerta del Sol’, en la parte alta del barrio del Realejo, a los pies de la Alhambra.

7 comentarios en “Con un cinco me conformo”

  1. Del todo cierto María Isabel, yo lo extrapolo al ámbito de la música en donde he estudiado por 14 años, hasta que este curso pasado decidí comenzar Magisterio Infantil. No sólo se trata de saber las notas musicales, sino de adentrarse más allá y tener curiosidad y ambición por querer descubrir aquello que estás estudiando y aprendiendo.
    Esto es al fin y al cabo todo en este vida nos ofrece mucho más de lo que superficialmente podemos ver o intuir, tan sólo cambiando la perspectiva con la que lo mirábamos puede modificar también nuestro pensamiento hacia ello, adaptándonos de un modo diferente.

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  2. Mala educación es aquella que invita a tener la mediocridad como horizonte. ¡Es la mayor de las corrupciones! Gracias por la reflexión reposada y sugerente.

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  3. “Con un cinco me conformo” es una expresión que, en primera instancia, podria asociarse a la mediocridad. También podría ser una expectativa meritoria para alguien. También podría ser la declaración de un buda. Por tanto, no tiene por qué asociarse a la mediocridad.

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  4. La expresión “con un cinco me conformo” tengo que reconocer que la utilizo bastante, aunque no es esa mi meta, pues yo intento llegar más allá, aunque creo que se usa por el miedo de no haber llegado a nuestras expectativas que suelen ser siempre más ambiciosas.Totalmente de acuerdo no debemos ser conformistas con nuestros logros, siempre debemos tener la iniciativa de dar más y crecer cada día.

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  5. Efectivamente, buscar solo el 5 es un muro que construye el alumno y que impide el regadío de su parcela. Sin el caudal de la búsqueda del 10, sus frutos no van a crecer fuertes.

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